Resumen

En un mundo caracterizado por las interrelaciones, que generan continuas eventualidades, la complejidad es el elemento común. “Las relaciones corporativas se desarrollan en un territorio dinámico de significación, un espacio que surge de la interacción  de la organización con sus públicos y configura una realidad compleja y dinámica” (Manucci, 2006, p. 57). Para lograr su propósito, una organización requiere construir vínculos con sus públicos interesados, que le permitan desplegar su accionar, de forma efectiva. Desde esta perspectiva, una institución debe construir una propuesta que genere valor para sus públicos, lo cual significa que no es suficiente tener una buena propuesta si esta no es la elegida, la preferida.