Resumen

Los modelos curriculares tienen su auge en los sistemas educativos en el siglo XX, es cuando surge la inquietud por generar o desarrollar programas y planes educativos de forma organizada y consecuente, a fin de consolidar propuestas de educación encaminadas a la formación integral del ser. De esta forma, se observa que han sido muchos los estudios que se han realizado sobre el currículo, y de estos han surgido diferentes modelos que se plantean retos en virtud de motivar un proceso de enseñanza-aprendizaje idóneo que pueda responder a las exigencias del medio y, sobre todo, a las necesidades de las personas que pretende formar para la vida. Esta constante iniciativa por optimizar la educación ha hecho latente el mejoramiento continuo de los procesos de formación a través de la llamada calidad educativa, aspecto que ha favorecido la revisión de las relaciones entre docentes y estudiantes, a fin de conocer cómo interactúan estos agentes y también cómo construyen el sentido de la educación a través de la vivencia y aplicación de los aprendizajes en la vida cotidiana. Estas propuestas curriculares han tenido dificultades respecto a las tensiones sociales, económicas, políticas y culturales que surgen en cada Estado, sin embargo, la educación como proceso en vez de declinar su iniciativa de formación integral ha buscado retomar de estas situaciones críticas aspectos que le han ayudado a sacar provecho para consolidar nuevas propuestas curriculares, con el objetivo de formar en la resiliencia y en la capacidad creativa, crítica y reflexiva, actitudes que favorecen el cultivo de proyectos de vida responsables.