Resumen

La educación como proceso intencional de formación humana y consolidación social, que ha acompañado la historia de la humanidad, supera hoy los límites de la escuela para pensarse desde los diferentes espacios y escenarios en los cuales los seres humanos consolidamos relaciones intersubjetivas. Se configuran no solo de subjetividad, sino de imaginarios, en mundos simbólicos, como las formas sociales aceptadas como válidas. Entendiendo la educación, como estructura viva de la sociedad, donde se producen y reproducen estructuras de poder generadas, soportadas y movilizadas por el conocimiento, en sus distintas manifestaciones como juego de representaciones que corren anónimamente entre los agentes educativos.