Artículo de reflexión

Transformando la praxis pastoral: Una mirada desde la investigación-acción participativa en el contexto social

Transforming Pastoral Praxis: A Perspective from Participatory Action Research in the Social Context

Ney Julián Devis Arias
Universidada Pedagógica Experimental, Venezuela

Revista UNACIENCIA - Revista de Estudios e Investigaciones

Corporación Universitaria Adventista, Colombia

ISSN-e: 2711-0303

Periodicidad: Semestral

vol. 17, núm. 33, 2024

revistas@unac.edu.co

Recepción: 03 junio 2024

Aprobación: 13 noviembre 2024



Resumen: A lo largo de este ensayo, se ha analizado la aplicación de la Investigación-Acción Participativa en la praxis pastoral y se ha propuesto como un enfoque efectivo para abordar los problemas contemporáneos en los complejos entornos sociales. La IAP facilita la actividad de las comunidades locales en el proceso de investigación, lo que contribuye al desarrollo de la comprensión del contexto del cuidado pastoral y promueve su práctica más reflexiva, transformadora y empoderada. Este estudio analiza de cerca ejemplos e ideas de la vida real para mostrar cómo la IAP puede mejorar el trabajo pastoral, no solo en el aspecto técnico, sino también dando a las comunidades el poder de hacerse cargo de su propia fe y crecimiento social. El punto principal es que la IAP no se trata sólo de satisfacer las necesidades inmediatas de la sociedad, sino que también promueve un cambio integral sostenible y refuerza una práctica pastoral que respeta y se alinea con los valores teológicos.

Palabras clave: investigación-acción participativa, praxis-pastoral, metodología cualitativa, alcance comunitario, contexto social.

Abstract: Throughout this essay, the application of Participatory Action Research (PAR) within pastoral praxis has been critically examined and presented as a viable approach to addressing contemporary challenges in complex social contexts. PAR actively involves local communities in the research process, enhancing the understanding of pastoral care contexts and fostering a more reflective, transformative, and empowering practice. By analyzing real-life examples, this study illustrates how PAR can elevate pastoral work beyond technical aspects, empowering communities to take ownership of their faith and social development. The core argument asserts that PAR transcends immediate societal needs, promoting sustainable, holistic change while reinforcing pastoral practices aligned with theological values.

Keywords: Participatory Action Research, Pastoral-Praxis, Qualitative methodology, social context.

1. INTRODUCCIÓN

En la actualidad, se evidencian numerosos métodos de investigación que pueden aplicarse precisamente a situaciones y contextos específicos. Concurren métodos tradicionales de distintas áreas del conocimiento, donde el investigador o grupo de investigadores se ocupa de un aspecto de la realidad para probar experimentalmente una hipótesis (estudio experimental), una explicación (estudio descriptivo) o una exploración (investigación exploratoria).

Ciertos tipos de investigación enfrentan innegables limitaciones al abordar problemas sociales debido a su enfoque en la medición y el análisis estadístico de las variables. Una de las dificultades radica en la naturaleza compleja y multifacética de los fenómenos sociales, los cuales suelen ser difíciles de reducir a variables que puedan medirse y operacionalizarse de manera precisa. Aspectos de la vida social, como creencias, valores, relaciones interpersonales y experiencias subjetivas, son difíciles de cuantificar y pueden perder su riqueza y complejidad cuando se traducen en números y categorías, a riesgo de ignorar las características individuales y las propiedades contextuales que son fundamentales para comprender los fenómenos sociales complejos.

Temas como la justicia, la pobreza, la tensión racial, el cambio climático, la migración, la sociedad multicultural y otras situaciones actuales, desafían a las comunidades religiosas a ser notables, a encontrar respuestas y soluciones adecuadas a las necesidades que emergen en la sociedad. Esto demanda una revisión esencial del trabajo ministerial, con el fin de lograr un enfoque contextualizado y relevante de la praxis pastoral ante los desafíos actuales.

Abordar los desafíos que enfrenta la práctica pastoral requiere un enfoque que combine una investigación rigurosa con una acción efectiva. La Investigación-Acción Participativa en la praxis pastoral (IAPP) es un enfoque innovador que puede integrar la investigación crítica con la acción participativa, promoviendo tanto la reflexión como las soluciones a problemas específicos dentro de la comunidad de fe.

Este enfoque no sólo profundiza nuestra comprensión de los desafíos que enfrentan estas comunidades, sino que también promueve soluciones prácticas que contribuyen a su desarrollo y fortalecimiento. Este artículo explora el potencial de la IAP como herramienta clave para renovar la praxis pastoral, proporcionando una perspectiva teórica que ilustra su aplicación y beneficios en contextos pastorales contemporáneos.

La elección de este enfoque metodológico está inspirada en el trabajo del sociólogo colombiano Orlando Falsa Borda. Su iniciativa se basaba en la posibilidad de combinar la investigación científica con acciones transformadoras en contextos sociales. De hecho, Fals Borda es un pionero en el campo de la investigación participativa. Su enfoque rechaza completamente la objetividad científica tradicional en la forma de activar a la comunidad en el proceso de investigación. Tal enfoque presupone una relación dialógica entre los académicos y la comunidad, basada en la confianza y el respeto. La colaboración debe dar lugar a cambios reales en las estructuras sociales.

En el contexto de la praxis pastoral, la aplicación de IAP, inspirada en Fals Borda, puede fortalecer a las comunidades religiosas a través de la investigación participativa, permitiéndoles no sólo reflexionar sobre sus propias realidades sino también intervenir activamente para cambiar sus dinámicas y fortalecer su misión social y espiritual.

2. REFLEXIÓN

Los orígenes de la Investigación-Acción se remontan a Kurt Lewin (1946), quien desarrolló este método como respuesta a problemas sociales posguerra. Lewin promovió una intervención social donde los participantes se implican en una reflexión activa. Años después, Saul Alinsky (1946), sin emplear el término “Investigación-Acción”, inspiró cambios sociales participativos mediante la organización comunitaria, preparando el terreno para métodos cualitativos y participativos.

Freire (1972) fortaleció este enfoque, integrando experiencias humanas en un método de cinco pasos que implica colaboración estratégica y diálogo con líderes. Lincoln y Guba (1985) contribuyeron al enfoque constructivista y Sagor (2011) desarrolló una guía práctica en educación, subrayando el valor de la autoepistemología. Creswell (2018) expandió la IAP en áreas como salud y educación, donde la colaboración con la comunidad permite identificar problemas, idear soluciones y lograr impacto positivo.

Orlando Fals Borda (1980) potenció la IAP en América Latina como respuesta a la dependencia y explotación, promoviendo el empoderamiento de comunidades desfavorecidas, quienes contribuyen activamente al proceso de investigación. En este contexto, Luna (2018) destaca cómo la IAP, al entrelazar teoría y práctica, fomenta valores éticos y un vínculo directo entre conocimiento y acción.

La importancia de la Investigación-Acción Participativa reside en su capacidad para involucrar a la comunidad en el proceso de descubrir un problema con sus causas y consecuencias; de esta forma, se origina un “proceso de concientización que no siempre estaba presente en la población afectada” (Bautista, 2021, p. 97). En ese marco, Fals Borda (2022) afirmó: “Supone descubrir la realidad objetiva y crear conciencia sobre la situación para eliminar la opresión” (p. 432). La concientización es una idea central y una meta en la Investigación-Acción Participativa, tanto en la producción de conocimientos como en las experiencias concretas de acción. Esta perspectiva representa una ventaja en el ámbito científico, ya que además de buscar la comprensión de los aspectos de la realidad existente, también se identifican y consolidan las dinámicas sociales y las conexiones subyacentes en la experiencia humana.

El enfoque de la IAP proporciona beneficios derivados de la práctica misma, facilita la creación de nuevos conocimientos tanto para el investigador como para los grupos participantes, promueve la movilización y el fortalecimiento de las organizaciones de base, y optimiza el uso de los recursos disponibles a través de un análisis crítico de sus necesidades y posibilidades de cambio. A continuación, se amplía la metodología a seguir en la Investigación-Acción Participativa (IAP).

Investigación-Acción Participativa (IAP)

La Investigación-Acción Participativa (IAP) es un enfoque metodológico que combina investigación y acción práctica para lograr un cambio significativo en un contexto específico. La IAP, impulsada por autores como Fals Borda, Pérez y Vélez, no solo busca el conocimiento académico, sino que integra a los participantes como protagonistas activos en el proceso, promoviendo el cambio social y la mejora en sus comunidades. A diferencia de los enfoques positivistas tradicionales, la IAP une investigación y acción en un ciclo de colaboración que rompe la separación entre sujeto y objeto.

Según Fals Borda (2009), este enfoque implica un proceso de interacción constante, donde investigadores y participantes entablan un diálogo y generan confianza mutua. Vélez (2017) menciona cómo este modelo plantea cuestiones epistemológicas, metodológicas y éticas, destacando el compromiso con los participantes y una relación de igualdad que promueve la participación comunitaria en cada paso de la investigación. Este proceso colaborativo, subjetivo y contextual permite una construcción de conocimiento dinámico y negociado.

La IAP también se aborda desde una perspectiva ética, en la que la igualdad entre investigadores y participantes es esencial para el respeto mutuo y la solidaridad en la toma de decisiones (Kemmis, 2006; Chevalier y Buckles, 2019). En cuanto al ámbito político, la IAP busca transformar la realidad de las comunidades, sobre todo en contextos desfavorecidos, aportando conocimientos valiosos a través de la observación y convivencia con los participantes.

Así mismo, la IAP promueve el aprendizaje y la evaluación democrática en la práctica, lo que influye en la educación al crear un ambiente social más inclusivo y solidario (Fals Borda, 2009). Las características de la IAP, como la naturaleza participativa, el pensamiento lógico y la cooperación, la convierten en una herramienta para generar comunidades autocríticas, capaces de teorizar en la práctica y de aplicar estrategias basadas en evaluaciones constantes (Bisquerra, 2009; Kemmis y McTaggart, 2013).

Modalidades de la Investigación-Acción Participativa

En la investigación-acción, los teóricos coinciden en tres enfoques o secciones de modalidades: técnico, práctico y crítico emancipador (ver tabla 1). Estas divisiones surgen de la teoría de modalidades del saber de Habermas (1973, 1994), y más tarde fueron incorporadas en el método de investigación-acción por Walker (1993). Reflejan la diversidad y evolución de esta metodología. No obstante, estas modalidades se pueden alinear con los principios fundamentales de la IAP, siempre y cuando se enfatice la participación equitativa, la redistribución del poder y la transformación social.

Tabla 1.
Tipología y Modelos de la IA. De acuerdo con Bastardo, Marcano y Ramírez, (2019).
MODELOS DE INVESTIGACION ACCIÓN
TIPO 1: TécnicoTIPO 2: PrácticoTIPO 3: Crítico emancipador
Modelo de Lewin: abarca la planificación, identificación de hechos, ejecución y análisis. Modelos de TABA: Procedimientos de Investigación-Acción que se dividen en varias etapas.Modelo de Elliott: Integra la teoría con la práctica. Modelo de EBBEUTT: Enfatiza la retroalimentación constante (Feedback).Modelo de Deakin: Se basa en las categorías interpretativas de los profesionales en ejercicio.

Por otro lado, la IAP abarca una serie de enfoques o modalidades que se han desarrollado para abordar diversos problemas y contextos, tales como: crítica, colaborativa, reflexiva, transformativa y participativa (ver Tabla 2).

Tabla 2.
Tipología y modelos de la IAP.
ModalidadCaracterísticasExponentes Principales
Crítica- Enfoque en la transformación social y la justicia.- Participación equitativa.- Eliminación de jerarquías.- Empoderamiento de comunidades excluidas.Paulo Freire (2005).
Colaborativa- Colaboración entre investigadores y participantes.- Resolución de problemas específicos.- Enfoque en la mejora de prácticas y procesos.Kurt Lewin (1946), Jean McNiff (2016).
Reflexiva- Enfoque en la reflexión crítica sobre la práctica.- Fomento del aprendizaje y la mejora continua.- Desarrollo profesional y personal.David Coghlan y Brannick (2014), Jean McNiff (2016).
Transformativa- Orientación hacia la transformación social y la justicia.- Promoción de cambios en las estructuras de poder.- Enfoque en la equidad y el empoderamiento.Linda Tuhiwai Smith (2016), Margaret Ledwith (2020)
Participativa- Inclusión activa de la comunidad en el proceso de investigación.- Resolución de problemas locales.- Fomento de la participación comunitaria.Robert Chambers (1994), Marc Minkler y Nina Wallerstein (2011).

Los escritos y la práctica de Fals-Borda (2022) en la IAP se destacan por su enfoque integrador, que incluye múltiples modalidades de la IAP. Su trabajo refleja un compromiso con la modalidad crítica, al promover el empoderamiento de las comunidades marginadas y la transformación social a través de la participación equitativa (Fals-Borda, 2006). Al mismo tiempo, Fals-Borda adopta la modalidad colaborativa, involucrando activamente a los participantes en el proceso de investigación, trabajando estrechamente para abordar problemas específicos y desarrollar soluciones prácticas.

Su enfoque también es reflexivo en el sentido de que fomenta la reflexión crítica sobre la práctica y el proceso, fomentando el desarrollo y la mejora continuos. En busca de un cambio profundo, Fals-Borda (1993) adoptó una visión transformativa, orientada a alterar las estructuras de poder y promover la justicia social. En última instancia, su trabajo es un ejemplo paradigmático de la modalidad participativa, enfatizando la participación de los miembros de la comunidad en todas las etapas de la investigación. Esta amplitud en su enfoque subraya la flexibilidad y profundidad de la IAP como método para abordar una variedad de contextos y objetivos para el cambio social.

Tras haber abordado las modalidades de la IAP, es importante examinar los ciclos que estructuran su aplicación. A continuación, se describen las etapas y características clave de estos ciclos.

El Ciclo de la Investigación-Acción Participativa

La IAP se conceptualiza como un ciclo, similar a la Investigación-Acción; aunque ambos enfoques presentan matices y objetivos diferentes, comparten una estructura cíclica fundamental. Los autores han descrito estos lapsos como ciclos de acción reflexiva, diagramas de flujo o espirales de acción (Lewin, 1946; Elliott, 1991; Kemmis y McTaggart, 2013; McNiff, 2016). Uno puede incluir la identificación del problema, el diagnóstico, el desarrollo de estrategias de cambio, la implementación de recomendaciones y la evaluación del impacto. Cada ciclo concluye con la identificación de nuevos problemas y el inicio de un nuevo ciclo.

El proceso cíclico de la IAP involucra fases interrelacionadas que se repiten y se refuerzan mutuamente. Cada fase (ver ilustración 1), desde la identificación del problema, la planificación de la acción, la implementación de intervenciones, la evaluación de resultados y la reflexión sobre el proceso, está diseñada para influir y mejorar las siguientes, permitiendo un desarrollo continuo del conocimiento y la acción. Este enfoque dinámico asegura que los participantes no solo identifiquen y resuelvan problemas, sino que también refinen y ajusten las estrategias a medida que surjan.

Ciclo de la Investigación-Acción Participativa.
Ilustración 1.
Ciclo de la Investigación-Acción Participativa.

Existe un consenso en la literatura sobre el carácter repetitivo de la metodología en la IAP. Dando como origen una cadena de ciclos, algunos coinciden en llamar esta acción estructuras espirales o múltiples ciclos, lineales o de derivación. Según Reason y Bradbury-Huang (2013), el ciclo iterativo es crucial para la mejora y adaptación continua de las prácticas profesionales, permitiendo a investigadores y participantes reflexionar sobre los resultados y ajustar sus estrategias en función de los conocimientos adquiridos.

De acuerdo con Bisquerra (2009), en la IAP “un proyecto puede consumir sólo un ciclo; pero la mayoría de las veces consume varios. Dependerá del tipo de problema, de las pretensiones del grupo de investigación y del tiempo que se disponga para realizar el proyecto” (p. 380). En cuanto a las razones por las que este ciclo se repite, diferentes autores coinciden en que esto se debe a los hechos siguientes: 1) el deseo de mejorar el resultado u obtener una mejor solución, 2) durante el ciclo de la investigación los involucrados llegan a la resolución de un nuevo problema o un problema derivado (subproblema), y 3) puede darse una replanificación o reestructuración del plan cuando se reflexiona sobre los resultados obtenidos (Fals Borda, 2009; Sagor 2011; y Kemmis y McTaggart, 2013).

Aparte de estas justificaciones, también hay que considerar que el ciclo de derivación surge ante la necesidad de analizar nuevos problemas dependientes o derivados del objeto de estudio. Además, existe el interés por la búsqueda de una atención alternativa a un mismo problema a través de la triangulación; en fin, el ciclo de derivación puede darse por el surgimiento de nuevos problemas.

Aplicaciones de la Investigación-Acción Participativa en el Contexto Pastoral

Esta sección considera ejemplos exitosos de Investigación-Acción Participativa en áreas pastorales, destacando experiencias clave y resultados concretos. Se evidencia cómo la interacción de la teoría y la acción puede ayudar a resolver problemas complejos a través de la reflexión y la práctica colaborativa, no sólo mejorando las condiciones sociales, sino también aumentando la comprensión pública y la misión pastoral.

La investigación de Araya y Espinoza (2014), titulada: “Continuidades epistémicas, retos metodológicos y posibilidades en la teología latinoamericana de la liberación, la Investigación-Acción Participativa y el pensamiento decolonial”. Esta investigación demuestra claramente cómo la IAP no solo empodera a los participantes clave, sino que también fomenta la acción transformadora, apoyada en una profunda comprensión de las estructuras de dominación y el análisis histórico de contextos específicos.

Otro estudio significativo es el de Meza, Alfonzo y Martínez (2017), titulado: “Hacer teología desde la investigación acción participativa: Experiencia con un grupo de mujeres que vive con VIH”. Este trabajo se enmarca en un proyecto que busca abordar la sexualidad, la salud reproductiva y los derechos humanos a través de la IAP. La investigación se centra en la interpretación teológica de las experiencias de las mujeres con VIH y busca transformar su realidad social mediante la participación de los sujetos involucrados. Estos enfoques resaltan la importancia de la metodología de la IAP en la construcción de una teología contextual que responda a las necesidades y luchas de las comunidades.

La investigación de Herrera-Montero (2022), titulada: “Investigación-acción participativa en lo cotidiano: Una exploración teológico-práctica sobre la identidad religiosa de jóvenes universitarias latinas en el contexto estadounidense”, es un estudio de alcance pastoral universitario realizado en Miami, Florida. Incluyó a estudiantes latinos. Este proyecto permite a las participantes explorar sus identidades religiosas y antecedentes culturales a través de un proceso de codificación basado en la devoción. Los participantes colaboraron para diseñar el estudio y crear un espacio de reflexión colectiva sobre sus experiencias religiosas en un contexto académico.

Una iniciativa concreta fue el proyecto pastoral aplicado a un grupo de mujeres que viven en condiciones difíciles. Casas y López (2023) allí demuestran la viabilidad del enfoque de Investigación-Acción Participativa al ofrecer soluciones efectivas en la comunidad. El estudio se centró en la lectura pública de la Biblia desde una perspectiva anhelada de cambio social. Este enfoque permitió a los grupos desfavorecidos interpretar los textos bíblicos de manera que reflejen sus realidades particulares, promuevan la justicia y empoderen a las comunidades para transformar los contextos a través de sus propias acciones. En este caso, el proyecto de investigación colaborativo involucró a dos grupos de mujeres colombianas vulnerables. Se utilizó la historia de Jueces 19, en la que una concubina fue violada y asesinada. Las mujeres identificaron aspectos de esta historia que reflejaban sus propias realidades de violencia de género y feminicidio.

Otra iniciativa destacada es la de Bacher (2024), sobre la “Investigación-acción teológico-pastoral participativa: indicios, fundamentos y modelos de una teología en clave sinodal”; en esta investigación se acentúa que la Investigación-Acción Participativa es un enfoque efectivo en la praxis pastoral al empoderar a comunidades relegadas y permitirles transformar su realidad social. Este estudio explora ejemplos exitosos donde la IAP ha sido implementada en contextos pastorales, extrayendo lecciones claves y resultados concretos.

En armonía con estos estudios, la Investigación-Acción Participativa se presenta como una herramienta valiosa para diversos contextos pastorales, enriqueciendo el diálogo entre la fe y las realidades sociales contemporáneas. Teniendo como base los diversos estudios presentados que demuestran el uso efectivo de la Investigación-Acción Participativa en teología y atención pastoral, se considera oportuno explorar las ventajas y desventajas de IAP en el contexto pastoral (ver tabla 3).

Tabla 3.
Ventajas y desventajas de la Investigación-Acción Participativa en contextos pastorales.
AspectoVentajasDesventajas
InvolucramientoAlta participación de la comunidad en el proceso.Necesita tiempo y recursos significativos.
AdaptaciónFlexibilidad para ajustar intervenciones.Complejidad en la coordinación de múltiples actores.
Visión IntegralAborda tanto aspectos espirituales como sociales.Resistencia al cambio por parte de miembros tradicionales.
EvaluaciónPermite una comprensión rica y contextualizada.Integración de datos cualitativos y cuantitativos puede ser compleja.

Con estas consideraciones, es crucial explorar cómo se manifiesta la IAP en prácticas pastorales específicas, de allí la importancia de una comprensión más profunda y concreta de cómo este enfoque puede conceptualizarse y aplicarse en la praxis pastoral. La siguiente sección presenta un marco teórico que integra los principios metodológicos de la IAP con la praxis pastoral y explora en detalle el significado y la aplicación de la praxis en entornos pastorales contemporáneos.

La Investigación-Acción Participativa Praxis Pastoral (IAPP)

Para entender la metodología de la Investigación-Acción Participativa en el contexto de la praxis pastoral, es fundamental primero definir qué entendemos por praxis pastoral en el siglo XXI. Este concepto ha evolucionado hacia un enfoque integral que trasciende el cuidado espiritual, incorporando la salud física, mental, financiera y emocional, así como todos los aspectos de la vida de una persona. Este enfoque holístico basado en los principios bíblicos y la fe se adapta a las necesidades actuales y transforma la praxis pastoral en una herramienta que puede realizar intervención social de manera completa y efectiva.

En este marco, el aspecto social se refiere a las relaciones interpersonales, el sentido de comunidad y el bienestar colectivo. Implica el entorno en el que las personas interactúan, se apoyan y colaboran. Desde una perspectiva pastoral, lo social abarca el acompañamiento en las dificultades que enfrenta la comunidad, buscando fortalecer los lazos y promover una vida equilibrada y solidaria, fundamentada en valores y principios bíblicos.

Ahora, el término “praxis” proviene del griego clásico y originalmente significaba “práctica”. Aristóteles fue uno de los primeros en distinguir entre “praxis” y “poiesis”. Mientras que la “poiesis” se refiere a la producción de algo, una acción con un propósito externo, la “praxis” se refiere a una acción interna, una acción humana que implica una elección moral. A lo largo de la historia, este concepto ha evolucionado significativamente, influyendo en muchos campos diferentes, incluida la teología (Smith, 1999, 2011, 2024).

Según Ricoeur (1984), “La praxis se convierte en un acto interpretativo que configura nuestras acciones dentro de un marco narrativo, permitiendo que estas acciones sean entendidas y valoradas tanto ética como socialmente” (p. 74). Este enfoque sugiere que nuestras acciones prácticas están imbuidas de valores morales y sociales que las contextualizan y les otorgan sentido. De esta forma, la praxis, además de transformar el entorno, también contribuye a la construcción de la identidad y a la evaluación moral de nuestras acciones.

Bacher (2024), al hablar sobre las “Prácticas Teológicas Convergentes e Investigación-Acción Participativa”, identifica siete pasos en la investigación teológica pastoral que tienen similitud con la Investigación-Acción Participativa, tales como: 1. Iniciar el proceso de investigación con una intuición o idea inicial. 2. Involucrar activamente a todos los participantes relevantes en el proceso. 3. Promover conversaciones abiertas y debates entre los participantes. 4. Recopilar y registrar sistemáticamente información relevante para su posterior análisis. 5. Proporcionar retroalimentación y resultados. 6. Explicar los marcos teóricos y conceptuales. 7. Presentar los resultados y hallazgos de la investigación. Estas prácticas teológicas pastorales permiten diagnosticar problemas en la comunidad y también desarrollar soluciones transformativas.

En la praxis pastoral, el contexto social juega un papel fundamental al moldear y determinar la actividad pastoral. Un análisis adecuado del contexto permite al investigador teológico responder de manera efectiva y renovadora. Por ejemplo, en las situaciones de extrema pobreza, la praxis pastoral no solo se enfoca en las necesidades espirituales de la comunidad, sino que también promueve la justicia y la igualdad económica. Esto se alinea con la visión de Fals Borda, que destaca que el conocimiento y la acción están inseparablemente ligados al contexto en el que ocurren. Por lo tanto, toda práctica pastoral debe tener un contexto claro y un objetivo de transformación. (Fals Borda, 1986).

Este enfoque proporciona una base sólida para la Investigación-Acción Participativa, cuyo carácter colaborativo y dialógico permite a los líderes religiosos diagnosticar los problemas comunitarios y desarrollar soluciones innovadoras. Fals Borda (2009) subraya la importancia de este enfoque al afirmar que en la IAP “es fundamental conocer y apreciar el papel que juega la sabiduría popular, el sentido común y la cultura del pueblo, para obtener y crear conocimientos científicos” (p. 279). En este sentido, la Investigación-Acción Participativa Praxis Pastoral (IAPP) se configura como un proceso cíclico y participativo que busca comprender, transformar y mejorar la práctica pastoral en diversos contextos, incluyendo los eclesiales.

En consecuencia, el punto de partida de la IAPP es la acción concreta en la comunidad, dirigida a suplir y satisfacer necesidades inmediatas, a promover los cambios profundos en aspectos materiales, socioculturales y espirituales. La praxis pastoral se convierte así en una unidad dialéctica que integra la teoría y la práctica, fundamentándose en los conocimientos aplicados y contextuales. Entendida como una acción integral orientada a la transformación de las comunidades, que procura enriquecer la conciencia y el compromiso espiritual de la comunidad. De esta forma, la praxis pastoral contribuye a la liberación y al desarrollo integral de los sujetos, así como a la transformación social. En este sentido, la IAPP es un enfoque metodológico que combina la investigación académica y la teología pastoral. Desde esta perspectiva, en la IAPP es importante utilizar los criterios específicos para garantizar la calidad y confiabilidad del proceso de investigación. A continuación, se muestra una tabla que detalla estos criterios y su aplicación a la IAPP (ver tabla 4).

Tabla 4.
Criterio de la investigación cualitativa IAPP, fundamentado en Ñaupas, Mejías y otros (2013).
Criterios de la investigación cualitativa IAPP
Objeto de EstudioAspectos subjetivos vinculados a la interpretación del significado de las acciones humanas.
TécnicasObservación participante y análisis en profundidad.
InstrumentosPoco estructurados o no estructuradas: guías de observación, entrevistas, grupos focales, entre otros.
Control del procesoTriangulación de técnicas, instrumentos, fuentes y observaciones.
ProcedimientoDiseños abiertos, flexibles y en constante evolución.

El enfoque de la IAPP debe conducir hacia la participación y la transformación, de modo que los involucrados (grupos pequeños, comunidad, líderes, iglesias y otros) trabajen juntos para generar cambios significativos. A continuación, se abordará el diseño de la investigación para la Investigación-Acción Participativa Praxis Pastoral, proporcionando una visión detallada de cómo estructurar esta metodología en un contexto pastoral.

Diseño metodológico de la IAPP

Al hablar sobre el diseño metodológico de la IAPP, se hace referencia a la combinación de técnicas y métodos elegidos por el investigador para resolver de manera eficaz los problemas planteados en la investigación. Según Kemmis y McTaggart (2013), el diseño de la Investigación-Acción Participativa debe estar centrado en dos elementos importantes, como es la participación crítica y la práctica reflexiva. Por su parte, Reason y Bradbury (2013) enfatizan la importancia de la colaboración y el compromiso con los participantes para asegurar la eficacia del proceso de investigación.

La IAPP incluye varios modelos diferentes que se adaptan a las necesidades y diferentes contextos que están presentes en las comunidades religiosas. Estos diseños metodológicos incluyen la crítica, enfocada en desafiar y cambiar las bases que están generando la opresión; la colaborativa, que promueve la participación de todos los involucrados en la búsqueda creativa de soluciones alternativas a la problemática; la reflexiva, que enfatiza el proceso continuo de la autoevaluación; la transformativa, que promueve un cambio profundo y sostenible; y la participativa, que garantiza la inclusión activa de la comunidad en todo el proceso. A continuación, se presentan algunos ejemplos prácticos de cada enfoque en la praxis pastoral:

Cada diseño de IAPP aporta una perspectiva única al proceso de investigación. Si bien los enfoques crítico, colaborativo, reflexivo, transformador y participativo abordan diferentes aspectos de la interacción y el cambio, el ciclo seguido por la IAPP debe proporcionar un marco práctico para la implementación de estos enfoques. A continuación, se presentan los pasos del ciclo que guía la integración de cada diseño de la IAPP.

El Ciclo de la Investigación en la IAPP

Como ya se ha analizado, la IAPP debe seguir un proceso de pasos, los cuales permiten la adaptación y la mejora constante de la investigación en cada contexto determinado. Los pasos de este proceso o ciclo deben estar interconectados. El ciclo de la IAPP incluye la identificación de los problemas, la planificación o plan de acción, la acción o intervención, la observación, la reflexión, los ajustes de las estrategias y la acción de repetir todo el proceso. Estos pasos y su papel en el proceso de la IAPP se analizan a continuación (ver ilustración 2):

Estudiar y analizar la realidad en la que se encuentra la comunidad o personas en estudio. Identificar el problema que se abordará. El proceso de IAPP inicia con el paso de identificar el problema o el desafío que enfrenta la comunidad objeto de estudio. Analizar desde el enfoque pastoral el problema. Diseñar e implementar intervenciones prácticas. Evaluar los resultados e impactos que fueron generados. Luego de la implementación de las intervenciones se procede a evaluar cada acción aplicada. Este proceso debe ser participativo, donde se involucre a la comunidad en la acción de medir los resultados y la interpretación de los datos; de esta forma se garantiza que los aspectos o puntos de vista locales estén reflejados en el proceso de la evaluación.

Reflexionar sobre las experiencias generadas en el proceso. En esta reflexión, es prioridad seguir el principio del diálogo abierto con toda la comunidad involucrada. En este diálogo de abarcar las ventajas y desventajas generadas en el proceso, se busca responder cuáles fueron las lecciones que se aprendieron. Una vez realizada la reflexión sobre el efecto de las acciones e intervenciones, se puede evaluar la aplicación de todo el ciclo o de algunos pasos que se ameriten; esta repetición del proceso debe estar acompañada de la retroalimentación de la comunidad, teniendo en cuenta que los ajustes deben estar fundamentados en la evaluación participativa y en la reflexión compartida.

Ciclo de la IAPP.
Ilustración 2.
Ciclo de la IAPP.

Con la finalidad de garantizar que las acciones de la IAPP puedan ser culturalmente adecuadas, relevantes y efectivas, es prioritario determinar que los miembros de la comunidad estén involucrados en todo el proceso investigativo desde el inicio. Este tipo de enfoque característico de la IAPP permite el empoderamiento de los participantes; de esta forma se genera y se fortalece el sentido de propiedad y de responsabilidad. Esto ayuda a mantener la sostenibilidad de la acción de cambio y transformación a largo plazo.

De esta forma, la acción de participar de manera continua contribuye al proceso de adecuar y ajustar las intervenciones en tiempo real, permitiendo una respuesta adaptada a las necesidades y condiciones cambiantes de las comunidades. Es importante señalar que el ciclo de la IAPP no está determinado por un orden lineal estricto, ya que pueden existir interacciones y retroalimentación entre las distintas etapas que forman el ciclo. A continuación, se presenta un instrumento de trabajo para guiar en los pasos del ciclo de la IAPP (ver tabla 5). Cada ciclo estará integrado por las fases.

Tabla 5.
Pasos de IAPP 1er Ciclo.
Pasos de la IAPP – Ciclo:
1. Estudio de la Realidad2. Identificación del problema3. Análisis detallado del problema
4. Diseños de intervención5. Evaluación de Resultados6. Reflexión sobre el proceso

Tras completar cada paso del proceso la IAPP, la repetición de todo el proceso o de los pasos estará determinada por una evaluación continua y por la reflexión sobre los resultados obtenidos. En armonía con los teóricos de la Investigación-Acción Participativa, luego de realizar una acción o paso, es prioritario realizar una evaluación crítica que permita identificar logros, desafíos y áreas o aspectos para mejorar. En este sentido, si los objetivos planteados carecen de satisfacción o si surgen nuevas necesidades o problemas, el proceso se reinicia, ajustando estrategias y acciones según sea necesario.

Este enfoque cíclico asegura que el proceso de la IAPP sea dinámico y adaptable. Con el ciclo de la IAPP claramente delineado, es fundamental considerar cómo se lleva a cabo la recolección de datos en este contexto. La recopilación de la información es un elemento esencial para sustentar cada etapa del ciclo, proporcionando la base empírica para la toma de decisiones, la reflexión y la acción. A continuación, se examinan las estrategias y métodos específicos utilizados en la recolección de datos dentro de la IAPP, asegurando que los procesos participativos sean informados y efectivos.

Recolección de datos en la IAPP

La recolección de los datos dentro de la metodología de la IAPP es una etapa vital para obtener la información oportuna e indispensable de la aplicación de las actividades o acciones programadas para sustentar el plan de acción establecido (Barker, Pistrang, y Elliott, 2016). Es prioritario desarrollar un método de compilación de datos, fundamentado en un ambiente de confianza, donde se debe mantener la ética, se formulen preguntas relevantes y se documenten de forma adecuada los datos recopilados. Con relación a las técnicas para recolectar los datos en armonía con varios autores (McKernan, 2001; Bisquerra, 2009;Minor y Arriaga, 2018; Santos, Becerra y Segovia, 2018; Bautista, 2021; Reason y Bradbury, 2022), se pueden destacar las siguientes:

Este proceso de recopilación de datos puede modificarse y utilizarse de acuerdo con las necesidades de la IAPP. Es significativo seleccionar la técnica que mejor se adapte al estudio, los participantes y los objetivos de la investigación.

Análisis e interpretación de datos en la IAPP

El proceso de análisis e interpretación de los datos es crucial para obtener una imagen clara de los detalles relacionados con el plan de acción, especialmente en el contexto del IAPP Como señala Bautista (2021) en la metodología cualitativa, “El análisis de contenido en un proceso de investigación hace referencia a la interpretación de los datos recolectados en el transcurso de toda la indagación y que han sido registrados en diversos instrumentos para facilitar su estudio” (p. 187). En este sentido, el método de la IAPP requiere de una aplicación cuidadosa del análisis y la interpretación de los datos, donde se debe integrar el pensamiento teológico pastoral para asegurar que los resultados realmente encajen con las perspectivas teológicas relevantes. A continuación, en armonía con varios autores. Bisquerra, 2009; Bautista, 2021; Minor & Arriaga, 2018) se desarrolla cómo se pueden analizar e interpretar los datos recolectados en la IAPP:

Ejemplo de triangulación en al IAPP.
Ilustración 3.
Ejemplo de triangulación en al IAPP.

Interpretación de los datos: La IAPP es una aplicación multifacética que va más allá del análisis de datos. La interpretación de los resultados se basa tanto en marcos teóricos como en objetivos iniciales y en estrecha colaboración con los participantes. Esta etapa tiene como objetivo recopilar conocimientos sobre relaciones causales, posibles explicaciones y generar conocimientos prácticos. La investigación implica el uso de citas o ejemplos específicos para dilucidar explicaciones y proporcionar orientación para acciones futuras.

Es fundamental tener en cuenta y estar consciente de sus propios supuestos y sesgos durante el proceso de análisis e interpretación, ya que puede resultar difícil validar sus propios supuestos. Piense en cómo su papel de investigador podría afectar la interpretación y respalde sus proposiciones con pruebas sólidas de la literatura, la revisión por pares, la discusión entre colegas o la participación de los involucrados en la verificación de interpretaciones de la evidencia. También se recomienda confiar en información específica y utilizar las ciencias del comportamiento para obtener información que respalde la validación. Además de la teoría y la práctica, es crucial incorporar sabiduría de múltiples fuentes. SegúnFals Borda (2014), los procedimientos para analizar e interpretar los datos se formularon de manera general y se modifican según el contexto de la investigación.

Consideraciones Éticas en la IAPP

Los aspectos éticos son esenciales para el éxito de la investigación. Por esta razón, es esencial establecer reglas claras sobre cómo garantizar la participación inclusiva y respetuosa en la comunidad y otros participantes; además, es importante fomentar la igualdad de voces y la valoración de las diversas perspectivas; a continuación, elementos claves de acuerdo con algunos autores (Denman y Castro 2014; Stringer, 2014; Kemmis y McTaggart, 2013; Bautista, 2021) a los que se deben prestar atención.

El consentimiento informado es un principio que requiere que los participantes reciban información explícita sobre el propósito, el proceso, los riesgos, los beneficios y otras consideraciones importantes del estudio que pueden influir en su decisión. Esta es la integridad del proceso de investigación, de acuerdo con Resnik (2018): “Esto asegura no solo la protección de los participantes, sino también la integridad del proceso de investigación” (p. 45). En este sentido, la participación es voluntaria y las personas pueden retirarse en cualquier momento sin consecuencias. Se puede obtener un consentimiento por escrito mediante una declaración donde acepta que entiende la información proporcionada y a la vez permite su consentimiento para participar en el estudio.

Otro aspecto importante es la confidencialidad. En este sentido, es importante recordar que “mantener la confidencialidad es responsabilidad de todos, no solo de quienes realizan entrevistas cualitativas” (QRCA, 2023), lo que implica una obligación colectiva de proteger la privacidad y la dignidad de quienes participan en la investigación. Para garantizar esta protección, es importante tomar medidas estrictas, como proteger los datos mediante métodos seguros de almacenamiento y transmisión, garantizando que solo personas autorizadas puedan acceder a la información. Además, los datos deben mantenerse anónimos siempre que sea posible para que no se pueda identificar a los participantes. Finalmente, si se van a difundir los resultados de la investigación o se van a utilizar los datos recopilados para análisis adicionales, se debe obtener el consentimiento explícito de los participantes.

Otro elemento es la autonomía: “La autonomía de los participantes en la investigación es un principio ético central que subraya la importancia de respetar la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas sobre su participación” (Creswell y Poth, 2018). En este sentido, el respeto a la libertad incluye reconocer y valorar la capacidad de las personas para tomar decisiones sobre su participación en la investigación. En fin, es pertinente asegurar que la investigación sea ética y no perjudique a los participantes, respetando la integridad física, emocional y espiritual de las personas.

Líneas de Investigación Futuras en IAPP

En esta sección se presentan algunas líneas o proyectos sugerentes que pueden ser abordados desde la IAPP.

Innovación-Pastoral: explora y crea nuevos modelos de cuidado pastoral que respondan a los desafíos y cambios actuales en la comunidad. Estudia enfoques creativos, estrategias y nuevos métodos para el ministerio y liderazgo en la comunidad de fe.

Alcance-Comunitario: encauzada en estrategias y prácticas para alcanzar e involucrar a las comunidades más allá de los muros del espacio de culto. Explora los procesos de evangelismo, ministerio y compromiso comunitario que fomentan las relaciones basadas en la fe y el impacto comunitario.

Integración-Servicio: explorar la integración de la fe y la vida diaria y cómo la fe se manifiesta en el servicio a los demás. Examina formas y prácticas que apoyen la integración de la fe en una variedad de contextos y el uso de la extensión como un valor fundamental y una herramienta de enseñanza.

Ministerios-Integrados: examina las formas de integrar y coordinar los diferentes ministerios y servicios en la comunidad. Explora cómo los ministerios pueden trabajar juntos de manera cooperativa y coordinada para lograr las metas y objetivos. Analiza las estrategias de colaboración, liderazgo compartido y desarrollo de equipos ministeriales. Promover una visión holística y sinérgica del Ministerio.

Desempeño-Pastoral: evalúa y mejora la labor ministerial del pastor. Examina métodos, indicadores y técnicas para evaluar el impacto del ministerio en la vida de las personas y el desarrollo de la fe en la comunidad. Explora estrategias para fortalecer y desarrollar las habilidades de liderazgo efectivo en pastores.

Didáctica-enseñanza: explora la enseñanza y el aprendizaje de la fe en la comunidad. Descube métodos de estudio, técnicas y materiales que ayudan a comprender y aplicar las enseñanzas espirituales en una variedad de entornos. Explora estrategias para apoyar el desarrollo espiritual de líderes y miembros de comunidades de fe.

Es importante señalar que estas líneas de acción contemplan un esbozo general. Sin embargo, se pueden ajustar y ampliar según las necesidades, objetivos específicos y los intereses de la audiencia en estudio.

3. CONCLUSIÓN

En esta reflexión se ha buscado destacar la relevancia de la Investigación-Acción Participativa en contextos pastorales, subrayando no solo su validación teórica, sino también su poder transformador frente a los desafíos que enfrentan las comunidades religiosas en el siglo XXI. Inspirado en las ideas de Fals Borda, este enfoque metodológico integra la reflexión crítica y la praxis pastoral, proporcionando un marco adaptable que permite que las intervenciones pastorales respondan eficazmente a las necesidades sociales y espirituales del entorno posmoderno, contribuyendo así a un ministerio más comprometido con la justicia social y la equidad.

En términos prácticos, aplicar este método a las comunidades, incluidas las religiosas, no sólo demuestra su eficacia para resolver problemas específicos sino también para revitalizar la identidad de la comunidad. Esto se manifiesta en el fortalecimiento de los líderes y miembros de la comunidad como protagonistas del proceso de cambio, al tiempo que fortalece su sentido de pertenencia y participación en la misión pastoral. Este proceso colaborativo no sólo promueve una cultura de responsabilidad compartida, sino que también promueve la transformación social.

Además, es importante reconocer las implicaciones éticas de este enfoque, que requiere un alto nivel de respeto y compromiso por parte de los participantes. Las decisiones deben basarse en el diálogo continuo y el reconocimiento de la dignidad de cada persona, asegurando que la práctica pastoral permanezca arraigada en los principios éticos fundamentales del ministerio cristiano.

De cara al futuro, la Investigación-Acción Participativa no sólo debe continuar en contextos pastorales, sino también adaptarse y ampliarse para abordar cuestiones emergentes de pluralismo, justicia social e inclusión en nuestras comunidades. Este enfoque allana el camino para una praxis pastoral más consciente, reflexiva y eficaz que satisfaga las necesidades tanto espirituales como sociales de las personas. Sólo si continuamos invirtiendo en investigación y acción participativa, se podrá construir una comunidad de fe verdaderamente relevante y transformadora en un mundo cada vez más complejo.

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