Fecha de recepción: 12 de diciembre de 2025.

Fecha de aprobación: 12 de febrero de 2026.

https://doi.org/10.35997/cysqfq13

 

 

 

importancia de la formación de líderes espirituales

Importance of training spiritual leaders

Aldo Palomino Robles[1]

Resumen

La formación de líderes espirituales constituye un componente esencial para la edificación de la iglesia y el cumplimiento eficaz de su misión evangelizadora. El presente artículo tiene como objetivo analizar la importancia de la formación de líderes espirituales en la iglesia local, a partir de fundamentos bíblico-teológicos y teóricos sobre liderazgo. La investigación corresponde a un estudio de enfoque cualitativo, basado en la revisión de fuentes académicas, teológicas y bíblicas relacionadas con el tema. Entre los principales hallazgos, se evidencia que Jesucristo representa el modelo supremo de formación de líderes al seleccionar, instruir, acompañar y comisionar a los doce discípulos con el propósito de continuar la expansión del evangelio. Asimismo, se identifica a la iglesia local como el espacio principal donde se cultiva, fortalece y promueve el liderazgo espiritual para el avance de la obra evangelizadora. Se concluye que la formación de líderes espirituales resulta determinante para la continuidad ministerial y el crecimiento integral de la iglesia.

Palabras clave: liderazgo, líderes espirituales, iglesia local, misión.

Abstract

The training of spiritual leaders constitutes an essential component for the edification of the church and the effective fulfillment of its evangelistic mission. The purpose of this article is to analyze the importance of training spiritual leaders in the local church, based on biblical-theological foundations and theoretical contributions on leadership. This research corresponds to a qualitative study based on the review of academic, theological, and biblical sources related to the topic. Among the main findings, it is evident that Jesus Christ represents the supreme model of leader formation by selecting, instructing, accompanying, and commissioning the twelve disciples for the purpose of continuing the expansion of the gospel. Likewise, the local church is identified as the primary setting where spiritual leadership is cultivated, strengthened, and promoted for the advancement of evangelistic work. It is concluded that the training of spiritual leaders is decisive for ministerial continuity and the integral growth of the church.

Keywords: leadership, spiritual leaders, local church, mission.

Introducción

Los estudios sobre liderazgo continúan siendo uno de los campos de mayor relevancia, tanto en publicaciones de divulgación como en escritos académicos. Dichos estudios abarcan diversos campos de la vida humana, debido a que el liderazgo constituye un factor fundamental para lograr cambios e impulsar avances del desarrollo humano aplicados en las organizaciones de diversa índole. Desde esta perspectiva, las organizaciones eclesiásticas, como la Iglesia Adventista del Séptimo Día, no son ajenas a esta realidad, procurando desarrollar un liderazgo sólido y eficaz para el cumplimiento de la misión.

En ese sentido, dentro del contexto eclesiástico resulta vital la formación de los líderes capaces de consolidar una iglesia con identidad cristocéntrica y enfoque misionero. Los líderes espirituales son llamados por Dios para cumplir la labor evangelizadora y, al mismo tiempo, capacitados y dirigidos por el Espíritu Santo para el ejercicio de su ministerio.

No obstante, su formación no depende únicamente del llamado divino; también se desarrolla mediante el servicio, la interacción con la congregación y la experiencia que van adquiriendo a través de los años. Este proceso forma parte de un entrenamiento integral, en el cual la vida espiritual, el aprendizaje didáctico y la experiencia práctica se reflejan en su labor dentro de la iglesia local. Ahora bien, este proceso aún requiere ser examinado con mayor profundidad dentro del ámbito académico.

Sin embargo, en muchos contextos eclesiásticos se evidencia una formación poco eficiente y sistematizada de los líderes espirituales, lo que limita el desarrollo eficaz de la misión de la iglesia. Además, se ha detectado que existen escasos estudios acerca de la formación en liderazgo espiritual, lo que dificulta ejecutarlo dentro de las iglesias.

Por ello, el presente artículo tiene como propósito analizar la importancia de la formación de los líderes espirituales dentro de la iglesia local. Adicionalmente, busca organizar fundamentos bíblicos, teóricos y prácticos que evidencian la necesidad de fortalecer el liderazgo para cumplir con la misión encomendada por Cristo.

1. Fundamentos teóricos

La formación de líderes tiene lugar en todos los niveles de la sociedad. Diversas instituciones religiosas, políticas o educativas procuran formar a sus líderes con la finalidad de cumplir con su misión y visión institucional, así como de obtener metas verificables en sus organizaciones. Por tal motivo, resulta importante comprender el concepto de líder y su formación, a fin de obtener una visión amplia de su rol dentro de una institución.

La Real Academia de la Lengua Española define al líder como una persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otro colectivo.[2] Sin embargo, desde una perspectiva más amplia, el liderazgo no se limita al ejercicio de autoridad formal. Desde la perspectiva de Adair, desempeñarse como gerente, administrador o comandante no implica necesariamente ser líder, pues ello puede responder únicamente al ejercicio de un cargo o posición dotada de un grado de autoridad.[3] Para este autor, el liderazgo se manifiesta cuando un grupo deposita su confianza en una persona y decide seguirla. Por su parte, Ganga y Navarrete destacan que un líder actúa como un guía que no solo acompaña, sino que también muestra a sus compañeros la dirección que deben seguir.[4]

En consecuencia, la formación de líderes requiere el desarrollo de habilidades sociales y técnicas que permitan conducir adecuadamente a las personas y alcanzar objetivos comunes. La importancia de la preparación de un líder dentro de una organización es fundamental y adquiere mayor relevancia en instituciones eclesiásticas. De acuerdo con Chiavenato, la formación del líder debe ser integral, involucrando el desarrollo de habilidades técnicas, administrativas y sociales que permitan al líder desempeñarse de manera competente en los distintos roles dentro de la organización.[5]

Luego de desarrollar los conceptos generales de la formación de líderes, corresponde citar a Monroy, quien resalta en su artículo que la formación de un líder espiritual está estrechamente relacionada con la influencia divina, la cual no puede ser autogenerada.[6]

De acuerdo con White, el liderazgo espiritual es definido como un servicio basado en el carácter de Cristo, caracterizado por la humildad y la dependencia del Espíritu Santo. Además, enfatiza que el verdadero liderazgo cristiano no se basa en la autoridad humana, sino en la disposición de servir y seguir el ejemplo de Jesús.[7]

En ese sentido, puede afirmarse que el líder espiritual no es el resultado solo del esfuerzo humano, sino de la obra transformadora del Espíritu Santo en la vida del creyente. Por lo tanto, el líder espiritual es capacitado para influir espiritualmente en la vida de otros, en la medida en que permite que el Espíritu Santo actúe en su vida y a través de ella.

Por otra parte, el pastor Yat Sun Sin argumenta que la iglesia local y sus pastores ocupan un rol significativo en la formación de líderes espirituales, ya que es en ese lugar donde son entrenados y preparados para el servicio.[8] Por ende, los pastores actúan como mentores en el proceso de formación del liderazgo espiritual. En la misma línea, Forman, Jones y Miller catalogan a la iglesia local como una incubadora de líderes, lugar donde se aprende mediante la interacción diaria con la congregación que habrá de ser guiada. Así, la iglesia local constituye la cuna donde el líder puede poner en práctica lo aprendido y, a la vez, fortalecer su fe en Cristo para crecer integralmente en su ministerio.[9]

2. Fundamentos bíblicos

El modelo supremo de formación de líderes se encuentra al escudriñar el ministerio de Jesucristo, quien enseñó que el verdadero liderazgo se expresa mediante el servicio. Durante su labor terrenal, Jesús llamó, entrenó, formó y lideró a doce discípulos antes de encomendarles la misión de hacer nuevos discípulos. (Mt 28:18–20). Al respecto, Wahlen refiere que la formación de líderes se desarrolla mediante una relación continua con Cristo y un proceso intencional de enseñanza y acompañamiento continuo.[10]

Bajo esta óptica, su liderazgo presentó características de un liderazgo espiritual y transformacional, al influir significativamente en la vida de sus seguidores; su impacto se observa en Hechos 17:6, donde se relata un suceso significativo relacionado con la influencia del liderazgo de Jesús en la formación de nuevos discípulos, al punto que las autoridades y pobladores de Tesalónica declararon: “Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá”. Asimismo, la predicación del evangelio por parte de los apóstoles; tanto la de Pablo como la de Pedro, causó un gran impacto en las comunidades donde realizaron su ministerio.

Es importante destacar que la vida de los primeros discípulos impactaba a los ciudadanos de su entorno social, por las maravillas y señales que realizaban; por consiguiente, comenzaron a reunirse en el templo y en casas, mientras el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. Del mismo modo, la Escritura señala que sobrevino temor a toda persona, y muchas maravillas y señales fueron obradas por los apóstoles. Todos los creyentes permanecían unidos, tenían cosas en común, vendían sus propiedades y bienes, y repartían según la necesidad de cada uno. Este accionar de unidad los llevó a perseverar diariamente en el templo y compartir el pan en sus casas con alegría y sencillez, alabando a Dios y gozando del favor con todo el pueblo (Hch 2:43-47; 5:12-14).

El apóstol Pedro, por ejemplo, al predicar el evangelio ante una multitud en Jerusalén, generó tal impacto que alrededor de tres mil personas aceptaron el mensaje y fueron bautizadas aquel día (Hch 2:41). Posteriormente, los apóstoles Pedro y Juan, al dirigirse ante el Concilio de Jerusalén, lograron que muchos de los oyentes creyeran en el mensaje, alcanzando la comunidad de creyentes aproximadamente cinco mil personas (Hch 4:1-4). Estos sucesos demuestran que aquellos líderes espirituales bien formados pueden contribuir al crecimiento de la iglesia local y, por ende, al cumplimiento de la misión.

Este crecimiento fue consecuencia de la preparación impartida por Jesucristo, quien capacitó, entrenó y envió a sus doce discípulos de dos en dos para el cumplimiento de la misión (Mr 6:7), y en Lucas 10:1 relata que Jesús designó a setenta discípulos en parejas por distintas ciudades. De hecho, Jesús no solo formó discípulos, sino también líderes con características transformacionales y espirituales, capaces de reproducir el mismo modelo de discipulado en otros. En ese sentido, Bullón enfatiza que el liderazgo cristiano se evidencia en la capacidad de influir en otros a partir de una vida transformada por Cristo, reflejada en el servicio y el compromiso con la misión.[11]

En relación con la formación y la multiplicación de los nuevos discípulos a través de la labor de líderes transformacionales y espirituales, el evangelio de Mateo menciona que Jesús visitaba todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del Reino (Mt 9:35-38), evidenciando que la misión de Jesús no solo se limitaba a proclamar el mensaje, sino que tomó una actitud de formación integral a los futuros obreros.

En el mismo contexto, Jesús enfatizó ante sus discípulos que la mies es mucha y los obreros pocos (Mat 9:37), revelando la necesidad de más discípulos comprometidos con la obra de Dios y capaces de generar un impacto transformador de fidelidad y entrega.

 

3. Principios para la formación del liderazgo espiritual

Actualmente, las organizaciones tienen una creciente necesidad de formar a sus líderes, a fin de impulsar eficazmente los ideales y propósitos institucionales. En un mundo donde existen mayores retos y desafíos constantes, las empresas e instituciones de cualquier índole procuran responder a las exigencias de un mundo globalizado y complejo a través de la capacitación en materia de liderazgo a sus recursos humanos.

En palabras de Scharmer, la formación de líderes suele centrarse en el fortalecimiento de habilidades técnicas, mientras que muchos programas de formación de liderazgo no profundizan suficientemente el entrenamiento en habilidades sociales.[12] Complementando lo anterior, Day sostiene que los programas de entrenamiento en liderazgo deben diseñarse con el fin de implementar procesos de capacitación y formación orientados a mejorar los conocimientos, habilidades y capacidades que el líder ejerce dentro de un grupo.[13] Asimismo, Guerra Villagra y Loaiza Betancur refieren que el liderazgo con enfoque humano y de servicio fortalece los procesos organizacionales y la planificación estratégica dentro de la iglesia.[14]

De acuerdo con Mwansa, el liderazgo eficaz se construye mediante la integración de principios espirituales, habilidades organizacionales y una visión clara del servicio cristiano. Por lo tanto, los programas de liderazgo deben enseñar y promover una adecuada gestión de las competencias del líder con el objetivo de desarrollar destrezas sociales y técnicas en sus dirigidos, en beneficio del grupo y cumplimiento de sus objetivos comunes.[15]

Según Múgica, un programa de capacitación para líderes debe entenderse como un proceso educativo, activo y constante que busca adquirir, mantener, renovar, reforzar conocimientos, destrezas y actitudes indispensables para el desenvolvimiento personal de los líderes. Asimismo, procura fortalecer el dominio de las habilidades técnicas en el puesto que se desempeña y promover una comunicación efectiva en sus liderados, todo como resultado del programa de formación de líderes.[16] Igualmente, se asevera que dicho programa aporta grandes beneficios en el trabajo en equipo, incremento de la productividad y la organización estratégica.

Como lo expresan Shaheen et al., los programas de formación son un componente primordial para el desempeño de los líderes dentro de una organización.[17] A través de dichos programas, los líderes comprenden de forma más clara y concisa las metas institucionales, así como los procesos a seguir para alcanzar resultados sólidos. Por su parte, Brum menciona que, como resultado de una formación en liderazgo, es posible obtener mejores actitudes, habilidades y capacidades de los empleados de una organización.[18]

Hill, en su tesis, estudia la necesidad de una capacitación de líderes de iglesia como eje fundamental para el éxito de una congregación. Por otro lado, el mismo autor analiza los objetivos de un programa de desarrollo de líderes, enfatizando las características que debe poseer el líder y la necesidad de que dicho programa de capacitación involucre activamente a la congregación.[19] Estos conceptos reafirman que la formación del liderazgo espiritual no depende únicamente de esfuerzos individuales, sino también del apoyo y participación de la iglesia local.

 

4. Formación de líderes espirituales

La formación de líderes es importante en cualquier organización; sin embargo, al abordar el liderazgo espiritual, este trasciende del concepto de autoridad formal o de una posición de mando en una institución. En este contexto, al hablar de la formación de un líder espiritual, se reconoce en su propia naturaleza la fuente principal de dicha formación. Los líderes espirituales son guiados y escogidos por Dios para su obra misionera. Es oportuno mencionar que la necesidad de entrenar líderes espirituales se remonta a tiempos antiguos, desde el momento en que Dios comenzó a guiar a su pueblo mediante los profetas, jueces y apóstoles.

Lloret declara que los líderes espirituales son formados para cuidar de la congregación; pese a ello, resalta que esta responsabilidad no recae únicamente en los pastores, sino también en los ancianos, los diáconos, las diaconisas, maestros de Biblia, consejeros de jóvenes, coordinadoras de ministerio infantil, entre otros.[20]

Cabe señalar que muchos líderes dentro de la iglesia carecen de una formación formal en liderazgo, a pesar de que existen numerosas instituciones dedicadas a su entrenamiento, las cuales poseen currículos y programas de capacitación. Al respecto, el autor comparte una anécdota con un pastor de África, quien, al comentar que estaba plantando su cuarta iglesia, fue consultado sobre dónde había sido entrenado. El pastor respondió que había aprendido en el seminario de la vida y las cartas de Pablo. Morrison añade que esta respuesta refleja la condición de numerosos líderes que no cuentan con una preparación formal suficiente o que poseen una formación muy limitada en liderazgo. [21]

Cuando se habla de formación de líderes espirituales, es indispensable reconocer que existen dos fuentes de formación. La primera proviene del ámbito estrictamente espiritual y se refiere al llamado realizado por Dios; y la segunda corresponde a la iglesia local, que desempeña un papel central en el proceso de formación del liderazgo espiritual.

Adicionalmente, al analizar la capacitación de líderes espirituales desde una perspectiva académica, se puede mencionar a Bell, Dudley y Til, quienes indican acertadamente que el éxito en la formación de líderes espirituales se logra al articular una relación de cooperación y apoyo mutuo entre las instituciones teológicas educativas, tales como universidades y seminarios que sirven a la iglesia, quienes deberían responder a las necesidades y demandas de la comunidad eclesiástica.[22]

La Iglesia Adventista del Séptimo Día, en su simposio de liderazgo realizado en 2005, destaca algunos aspectos a considerar dentro de la formación de liderazgo y sus fundamentos.[23]

Líderes y autoridad eclesiástica

Integridad

Actuar con responsabilidad

Oración intercesora

Carácter y personalidad del liderazgo adventista

Principios bíblicos generales de liderazgo

Ante ello, una comparación entre los líderes de organizaciones públicas o privadas con los líderes espirituales, a la luz de fundamentos teóricos y bíblicos, se observa que los líderes espirituales poseen una característica distintiva: el llamado divino, y que es únicamente a través del Espíritu Santo que pueden comprender plenamente su misión, identidad espiritual y responsabilidad ministerial.

Por lo tanto, la importancia de la formación de líderes espirituales en las iglesias locales indica que el cumplimiento de la misión evangelizadora requiere la formación, el entrenamiento y el equipamiento constante de los líderes espirituales, basados en preceptos bíblicos y principios prácticos de servicio.

Es a través de la iglesia local donde el líder espiritual se forma, madura y crece para cumplir los objetivos trazados por la iglesia local y principalmente responder eficazmente a la misión encomendada por Cristo.

Conclusión

Se concluye que la formación de líderes espirituales en la iglesia local es un proceso esencial para el fortalecimiento integral de la misión encomendada por Dios a su pueblo, que tiende a favorecer el crecimiento y madurez espiritual de la congregación.

Asimismo, se evidencia que una iglesia local que cuenta con líderes espirituales debidamente formados demuestra mayores capacidades para acompañar a la feligresía, organizar los ministerios y ejercer un liderazgo fiel basándose en los principios bíblicos; en otras palabras, una adecuada formación en liderazgo espiritual sirve como eje fundamental para consolidar un ministerio sólido, ordenado y guiado por la voluntad de Dios.

Por último, se recomienda diseñar e implementar un programa de formación para líderes espirituales en la iglesia local, integrando los principios bíblicos, la práctica ministerial y el acompañamiento discipular con el objetivo de garantizar un liderazgo coherente, firme y enfocado en Cristo.



[1].  Mg. en Teología. Universidad Peruana Unión, Lima, Perú. Correo contacto principal: aldopalomino1@outlook.com. https://orcid.org/0009-0000-7680-1259.

 

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